23julio
2021

Una nueva forma de entender el Ego

Eso que piensas que eres, quizás sea algo que tienes, piensa de nuevo.
Tiempo de Lectura estimado: 7.13 mins.

Mi vida ha sido una carrera de larga duración de entendimiento del ego y sus implicaciones. En general, toda esta época es un ejercicio a gran escala de despliegue y experimentación de miles de millones de formas de equivocarnos, sus consecuencias, de cómo corregirlas… y parece que es el ego el vehículo para lograrlo.

Si me pidieran una definición moderna de psicología, lo haría diciendo que es simplemente, el estudio del ego. Estoy sin embargo en la búsqueda de una psicología que sea definida por el estudio del proceso del despertar de la consciencia.

Pero para poder llegar ahí, necesito tener bien claro qué es el ego; este artículo es el resultado de décadas de reflexión e investigación al respecto.

¿Qué es el EGO?

Freud dice: 

“El Ego es un probador de la realidad, la inteligencia, la razón y el conocimiento de causa y efecto para aumentar las gratificaciones y poner freno a la muerte. Es la instancia psíquica que hace de puente entre el mundo de las emociones y lo exterior.”

Para la psicología tradicional, el Ego es lo que crees que eres, el encargado de ayudarte a gestionar la relación, entre tu dimensión emocional y el mundo.

Para mí, el ego es un programa psicológico que genera y preserva la consciencia individual, encargada de experimentar el mundo a través de sensaciones, emociones, relaciones, apegos, acciones y consecuencias. 

5 claves para entender el programa EGO

1. Elige vivir, siempre.

Al ego le dan sentido dos comandos superiores:

  1. El deseo primario de vivir (explorar, conocer, crear)
  2. Generar la consciencia individual

La elección de vivir es dogmática: no caduca, no se cuestiona. El programa "ego" es el encargado de materializar ese deseo, se atribuyó el mérito de mi supervivencia:

Me hice humano cuando entendí que tenía la elección de vivir o morir; la humanidad entera es un constante elegir entre dualidades, ¿no?.

El que decide morir, se entrega, no actúa. Pues ¡Yo decidí vivir!, actuar y preservar mi existencia. Es MI elección, mi misión, mi dogma.

Esa elección me llevó a explorar y experimentar el mundo.

Para cumplir su función, el programa "ego" debe preservar su vehículo de generación de experiencias (tu cuerpo) el mayor tiempo posible, buscando que la consciencia se consolide y continúe su camino hacia estadios más avanzados (consciencia colectiva, ecológica,  planetaria y universal), y como ya se ha aferrado a la decisión de vivir, ahora deberá invertir gran cantidad de energías en mantener esa decisión hasta el final.

Conoce el circuito "Huir, Luchar o congelarse", la base de tu instinto de supervivencia.

2. Apegarse al método, apropiarse del mérito

Apenas decidí vivir ¡se complicaron las cosas! inmediatamente llegó el peligro: resultó que vivir se trataba primordialmente de "no morir"! por suerte, mi cuerpo dispone de un circuito nervioso / hormonal llamado huir, luchar o congelarse (hacerse el muertito) creado para ayudarme a preservar mi vida; yo sólo debia elegir. 

Incluso el sencillo acto de elegir no fue tan sencillo; pues resultó que no todo dolor es peligroso y no todo placer es vital, pero como no tenía tiempo ni sabiduría para sutilezas, me dediqué sencillamente a odiar lo doloroso y apegarme a lo placentero.

Pero las cosas no salieron siempre como lo esperaba; a veces elegí luchar y salí herido, a veces elegí huir y perdí cosas, a veces hice un poco de las dos y no me fue tan mal y a veces... no hice nada, tuve que aliarme con unos y enemistarme con otros... No fue facil.

El programa "ego" se encarga de registrar cada éxito y fracaso a nombre de su huésped, moldeando un complejo, delicado y altamente personalizado sistema de acciones, vehículos, premios y castigos (llamado personalidad por la psicología tradicional).

Este sistema es como un imperio personal cargado de los valiosos tesoros extraídos de la experiencia: el aprendizaje de "qué hacer y qué no, para obtener placer y evitar dolor".

Al cabo de poco tiempo, mi vida era un eterno barajearme en un abanico de opciones cada vez más complejas, era como un experimentado operario en un gran tablero de elecciones. A medida que crecía y mi árbol de dualidades se ramificaban, tuve que tomar decisiones cada vez más complejas.

Obtener la misma dosis de placer es cada vez más difícil, por eso ¡me aferré como chinche a cada cosa que me funcionaba!;  decidir vivir es decidir ¡evitar el sufrimiento!

Eventualmente el programa confunde el sistema con la vida misma; todo lo que amenace el equilibrio del sistema, será percibido como una amenaza mortal; el programa defenderá a ambos como si fueran la misma cosa usando el viejo pero confiable Luchar o Huir.

Esto puede generar un bucle o ciclo en el que saturado de placer o diezmado de dolor, el ego confunde una insaciable carrera de búsqueda de estimulación con la lucha por la vida; esclavo de esta ilusión, el ego se apropia de toda la experiencia del huésped, esclavizándole.

¡Creo que he descrito la vida moderna en estos dos últimos párrafos! 

Merezco vivir, pero tambien merezco amor, aprobación, amistades, comodidades, diversión y posesiones; merezco una casa, un carro y un trabajo con un buen salario, también merezco querer merecer lo que sea que quiera, no hay límites! BUAHAHAHA

3. Una pasión divina por la exploración

Somos más que una máquina hedonista movida por el placer y el dolor;  el programa Ego es también el encargado de la canalización de la curiosidad primordial, madre de los impulsos que me llevan a explorar, crear y experimentar nuevas formas de hacer lo mismo.

El ego es la humanización del principio masculino de acción creadora sobre la materia y aparece apenas me he liberado de la urgencia; ahora que ya no tengo que Luchar / Huir / Congelarme por mi vida, me hago presa de un irrevocable impulso de complicarme la vida:

  • Ir a ver qué hay más allá de los límites de lo conocido
  • Buscar una forma más rápida o fácil de hacer lo de siempre
  • Superar un récord
  • Crear

La acción creadora genera nueva información: nuevos recursos, beneficios, logros, oportunidades o peligros que funcionan como nuevos ingredientes a la mezcla experiencial / energética / emocional que alimenta al ego, encargado de su gestión.

En palabras más sencillas:

El ego no solo se encarga de gestionar la supervivencia y apropiarse de ella, sino de buscar la forma de que los retos nunca paren de llegar. 

4. Plagiar es más económico

En la construcción del sistema de personalidad, el programa "ego" echa mano de todo lo que tenga disponible, al menor costo posible para generar las mejores opciones para evitar dolor o recibir placer; arriesgarse es muy costoso y resulta que lo más sencillo es copiarse de los demás, que ya han vivido experiencias y han colectado sus "tesoros".

A muy temprana edad, mi hijo aprendió a gruñir y golpear cosas cuando se molesta, igualito que yo. También aprendió a ser muy muy perezoso, igual que su madre. Pero también aprendió a ser generoso con las personas extrañas (como yo) y pasar la página rápidamente para no complicar los conflictos (como su madre).

No solo es más barato copiarse, sino que somos extremadamente buenos en ello; tenemos una asombrosa capacidad de apropiarnos de atributos de seres significativos de nuestro entorno, integrarlos, aplicarlos y luego… creerlos nuestros (para variar).

La historia de la humanidad, sus imperios, conquistas y empresas se podría resumir en esto.

Si crías a un tigre entre humanos, este vivirá toda su vida como tigre, olerá como tigre, comerá como tigre, cazará y matará como depredador que es y siempre será, lo mismo pasa con el resto de los animales. No importa cuánto les forcemos a humanizarles, ellos se mantendrán en gran medida fieles a sus instintos, a su configuración inicial.

Nosotros no somos así: Si crías un humano entre tigres, este se desarrollará pensando que es un tigre, hará lo posible por comer, lamerse y atacar presas como tigre, incluso ronronear.

Los principales fuentes de tus copias son obviamente padre y madre; lo mismo ocurrirá con tus hijos; al final nada es tan tuyo como piensas, lo único realmente tuyo es la particularidad de la mezcla, lo irrepetible de la combinación de elementos de los que te apropiaste, no mucho más.

Copiarse no es ningún problema, pero adueñarse de lo copiado, olvidando su origen y negando tu naturaleza neuronal si lo es, porque te separa del origen de tus decisiones, donde se encuentra tu verdad.

5. El usurpador destinado a ser destronado

En su esfuerzo por cumplir su mandato original (preservar la experiencia vital y generar consciencia individual), el ego hace lo que sabe hacer: apropiarse, luchar, defender, exigir y desear…

Hasta que la consciencia misma lo detenga… O el individuo muera.

Si la consciencia no despierta y le detiene, el ego queda obedeciendo solo al mandato de generar experiencias, hasta sus últimas consecuencias, aunque eso implique convertirse en un tumor disfuncional, inflado de tanto que ha robado, inflamado de tanto que ha sufrido, infectado de tanta lucha y deformado de tanta ambición.

Cuando me hice consciente de este mecanismo pude "destronar al usurpador", devolver todo lo robado, agradecer y retornarlo a su función regular. 

Resultó que nada era tan mío como pensaba, ni virtudes, ni compromisos ni culpas; me sentí más ligero y pude andar.

TODOS pasamos por este ciclo usurpación y caída que eventualmente se rompe, mostrándonos la verdad, por las buenas o por las malas.

No te aflijas, esta confusión primordial es vital para tu evolución pues al embarcarte en la aventura de destronar al usurpador, generas acciones y consecuencias que te llevan a experiencias y aprendizajes necesarios para liberarte de esa esclavitud.

El ego no es una enfermedad, perversión o error, es nuestra  particular forma de generar experiencias; como dice Freud, nuestro “probador de la realidad”, sin embargo no se supone que pases toda tu vida obedeciendo automáticamente las demandas de tu ego, tú decides cuánto tiempo te quedas ahí y cuánta energía vas a invertir en servirle.

Confundir tu ego con tu ser es como un conserje que se cree el dueño del edificio o ser una ola que se cree el mar.

A pesar de que vives en una sociedad que sistemáticamente insiste en que nos quedemos como niños toda la vida, existe una adultez emocional más allá de la corporal, que implica ampliar tu identidad y refinar tus mecanismos primitivos como el ego, el miedo y el apego, entre otros.

Debes descubrir qué hay más allá de tu ego 

Proyecto Ansiedad CERO
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