05enero
2024

Sanar la nacionalidad

sanar la nacionalidad

Aunque no lo veas ni quieras aceptarlo, lo que tú llamas personalidad es en realidad un conjunto de rasgos heredados, aprendidos y compartidos con tu entorno, un entorno concéntrico y estratificado, en forma de cebolla, que va, en términos de la relevancia percibida por nosotros de adentro hacia afuera :
Lo individual o lo íntimo
Lo familiar
lo comunitario
lo nacional
lo cultural y
por último , lo humano.

pero que en términos del verdadero impacto en nuestras conductas e incluso en nuestra definición del mundo, opera al revés:
Lo humano
lo cultural
lo nacional
lo comunitario
lo familiar
Y por último... lo individual


El famoso inconsciente colectivo de Jung se refiere a todo lo que compartimos con la colectividad Y cómo ésta nos determina; en ese sentido, somos como montañas puntiagudas, en la base gruesa están todos los rasgos que compartimos con la humanidad, que son muchas y tienen mucho poder, y a medida que se va subiendo hacia la individualidad, la montaña se va haciendo más angosta, los rasgos más específicos, menos generalizados y a la vez más débiles, hasta llegar a una una puntita de individualidad muy muy pequeñita, casi imperceptible, donde habitamos cuando nos enfocamos y regodearnos en la profunda irrelevancia de las diferencias individuales.

Cuando nos acercamos hacia aquello que nos importa más, lo más relevante, lo más poderoso, resulta que nos parecemos mucho y compartimos un destino común, viendo cómo las diferencias individuales se van borrando hasta hacerse imperceptibles.

Y a pesar de que nos fascina definirnos como individuos autosuficientes, que hacemos lo que nos da la gana cuando nos da la gana, la verdad es que la gran mayoría de nuestros rasgos, preferencias y temores son programados , asi tipo "copy paste", con muy pocas variaciones, que se ejecutan automáticamente, sin nuestra consciencia ni elección.

Todos los rasgos compartidos, también son aprendidos y operan potenciados por fuerzas que sobrepasan a nuestra muy limitada y agobiada mente individual, qué así como al ojo le es imposible verse a sí mismo, la tiene muy difícil a la hora de auto descifrarse , mucho menos auto controlarse.

Al final, nuestra vida es un inmenso catálogo de tradiciones , prejuicios, mañas, vicios, generalizaciones, conflictos no resueltos, dogmas , mandatos morales y creencias de las cuales somos promotores y repetidores pero no autores. Sanar requiere el identificar todos esos programas para poder desactivarlos y suplantarlos por nuevas estrategias, partiendo desde la conciencia.

Hacerse consciente es tremenda aventura de héroe de películas, pero pa dentro: hay que armarse de valor para cuestionar y poner en perspectiva todo lo que nos han enseñado, atreverse a entender que por el hecho de que algo se haya hecho toda la vida no significa que sea sano, que sea lo mejor, que tengas que repetirlo o que te sirva para llegar a donde tienes que llegar, atreverse a suspender la idea de lo bueno y lo malo, atreverse a suspender todas las autodefiniciones...

para entooonces intentar... ver el mundo con tus propios ojos y poder crear tu propia realidad.

Nada fácil, pero no hay otro camino para quien realmente quiere encontrar sentido, paz y felicidad en su vida.

Y si bien ese camino comienza desde lo individual , es como una onda expansiva que luego abarca las otras esferas de tu vida.

la primera esfera es la familiar : sanar la relación con tus padres y hermanos, perdonar los daños, conocer a tus ancestros y sus viajes emocionales, identificar tus roles, reconocer las tradiciones y practicar el sano desapego . Aquí se queda la mayoría de las personas y análisis psicológicos pero según yo y mi ecobioemocion, hay mucho más allá, pues el camino sigue hacia las esferas colectivas: luego de salir de casa, te toca iluminar, sanar y disolver las programaciones, condicionamientos o ataduras que te conectan con tu comunidad, con tu ciudad, con tu nacionalidad, con el espíritu de tu época y finalmente, con tu humanidad.

Así como cargamos una gran cantidad de programas familiares que nos limitan desde la inconsciencia, también ocurre lo mismo con programas culturales y nacionales que son muchísimo más difíciles de ver , pues al ser compartidos por todos los que nos rodean, son parte fundamental de nuestra construcción de la realidad , en efecto, es en estas esferas donde se alojan los programas más limitantes y a su vez, difíciles de identificar como enemigos de nuestra libertad.

Un momento cumbre de la aventura está en descubrir que el hecho de ser compartidos por millones de personas , no hace a esos programas menos limitantes, más legítimos, mejores, y ni mucho menos, algo a lo que aferrarse.

El ejercicio sanador de poner las creencias en remojo tiene que abarcar todos los aspectos de tu vida, sin excepción.

Cada esfera tiene su particularidad , sus demonios y sus malos malotes a quien derrotar. En la esfera familiar es el dolor lo que actúa como un peso y nos impide ver con claridad pero en la esfera cultural y sobre todo nacional, es el orgullo lo que más nos limita, actuando como un techo de hierro, aferrándonos a historias, ideologias heredadas y dogmas culturales, políticos y religiosos ...

Si bien no es necesario terminar completamente de superar los traumas familiares para ir a trabajar en este ámbito sí que es más sencillo cuestionarlo cuando ya te has librado de las cargas emocionales más pesadas que son las que más te quitan energía.

El objetivo eres tú, libre de ataduras y velos, capaz de experimentar lúcidamente este plano existencial en su forma más pura y poderosa, capaz de amar y de construir una realidad más elevada.