23julio
2021

Evolución: Un derecho y un deber

Desmontemos uno de los conceptos más rancios de la ciencia y veamos cómo nos puede ayudar

Por siglos hemos creído que evolución es un término propiedad de Darwin que se refiere a un proceso de selección natural / inconsciente de los más aptos que transcurre en millones de años.

Pensamos que nuestra evolución fue "algo que le pasó a los monos" hace mucho tiempo, demasiado como para preocuparnos por eso ahora.

Eso es falso.

La evolución ocurre en cada segundo y centímetro de la existencia, de TU Existencia. Está ocurriendo ahora y tienes un papel muy importante. Acompáñame para que entiendas.

Teorías de la evolución

Hasta ahora la ciencia nos planteaba una disyuntiva entre dos únicas posiciones respecto a la evolución:

  1. El creacionismo católico clásico, que impone que fuimos creados por un dios todo poderoso...  Y ya
  2. El darwinismo, que impone que la dura competencia entre los seres vivos por adaptarse a un medio ambiente agreste y azaroso permite a los más exitosos prolongar sus genes y obliga a los no exitosos a extinguirse.

Digo "imponen" porque ambas se han convertido en dogma y nadie se dedica a cuestionarlas; la mayoría se limita a creer en una o en la otra, incluso si ni siquiera la conocen a fondo.

Aceptar a Darwin implica aceptar que TODO lo que vemos, sus conexiones, similitudes y patrones son producto del azar, implica aceptar que el único mecanismo de la evolución es la competencia entre individuos y especies, implica aceptar que la mayor parte de nuestro ADN es "basura".

El Darwinismo ha sido licencia para humillar a quiénes, sin ser religiosos se reúsan a aceptar una teoría evolutiva tan tosca, burda y energéticamente insostenible y que buscan una explicación que incluya la eficiencia y la inteligencia colectiva.

Desmontando el darwinismo

Muchos trabajos científicos han cuestionado el modelo neodarwinista, boceteando las bases para una teoría evolutiva alternativa. Jean-Baptiste Lamark predijo ideas demostradas y aceptadas actualmente por la epigenética, como la influencia del ambiente y la transmisión de los caracteres adquiridos.

Destacadamente, Lynn Margulis reivindicó la simbiosis como uno de los mecanismos iniciales de la evolución, con su teoría de la endosimbiosis, demostrada luego de la invención del microscopio electrónico y totalmente aceptada por la "ciencia", y que contradice la idea darwinista de competencia.

Lynn Margulis ha postulado que la simbiogénesis sería la principal herramienta de diversidad biológica. 

Una tercera teoría de la evolución

Por suerte conocí a Máximo Sandín y su cada vez más popular "Tercera vía de la evolución", que cuando te la explique fliparás y entenderás por qué escribo sobre este tema en un  blog de Inteligencia Emocional y Eco-Bio-Descodificación.

"Por más revolucionaria que pueda parecer la propuesta de Máximo Sandín, tiene una lógica abrumadora, y es difícil concebir que haya pasado desapercibida hasta ahora." - Isabel Pérez Arellano

La tercera visión propone que cada elemento de la naturaleza (comenzando por virus y bacterias) cumple un papel esencial, y todos trabajan en conjunto en la creación y evolución de holobiontes, formas de vida de complejidad fractalmente creciente.

Según esta teoría, serían virus y bacterias los bloques esenciales de la vida, desde los equilibrios en los ciclos de la naturaleza hasta la recombinación genética, adaptación y por ende, evolución de las especies.

Sí, estamos hablando de que tienes información genética que antes eran microorganismos. Definitivamente NO es la concepción de virus que te enseñaron en la escuela; lo radical de esta teoría y todos los que la subscribimos es que NO consideramos enemigos a los microorganismos; para nosotros, la salud no es una guerra, es un acto de equilibrio.

Los genomas (conjuntos de genes) de los organismos están llenos de elementos móviles, llamados trasposones, que antes eran virus, es decir, hablamos de virus integrados en organismos superiores. En los genomas no sobra nada porque nada es producto del azar, cada gen, tejido y estructura tienen funciones estructurales y regulatorias cruciales y a su vez, versátiles y altamente moldeables.

La tercera teoría de la evolución apoyada por Máximo Sandín (y otros), considera a virus y bacterias como los constituyentes esenciales de la vida, presentes en todo el universo, en vez de enemigos patógenos. 

Las siamesas Abby y Britanny desmontan ellas solas la falsa teoría del contagio microbiano

La visión darwinista nos presenta  a virus y bacterias como "plagas" en competencia y clara oposición a nosotros, a los cuales tenemos que controlar y combatir para vivir. La medicina intenta pobremente clasificarlas en "buenas y malas" sin poder explicar claramente el por qué unos individuos se enferman y otros no, incluso siendo expuestos a los mismos agentes.

La cooperación como base evolutiva

La evolución (cambios y creación de nuevas especies) se presenta siempre como una respuesta cooperativa de las comunidades de seres vivos a grandes disturbios ambientales.

La evolución es grupal y colaborativa, no individual ni competitiva. No es un fenómeno al azar sino producto de una inteligencia colectiva donde los organismos responden de un modo sincronizado a los estímulos del entorno.

De esta teoría se desprende que nuestro sistema inmunitario es una máquina biológica perfecta con el poder de evitar enfermedades y autogestionar su recuperación, incluido el cáncer.

Esta teoría es coherente con una noción de salud condicionada por el estado emocional, la alimentación y el ambiente y una noción de enfermedad condicionada por un estilo de vida inmerso daño: estrés, separación  y consumo de agentes tóxicos.

Para Sandín este siglo ha descubierto muchos avances en medicina, pero ha creado gran parte de las enfermedades que sufrimos actualmente.

Actualmente se reconoce que los virus están implicados en distintos procesos embrionarios. Y cabría, por tanto, considerar la «aparición» de todos los tipos de organización animal existentes en la actualidad debida a programas embrionarios aportados por virus que pasaron a formar parte de los genomas de los seres vivos.

Los ecosistemas son también seres vivos

James Lovelock contribuyó en los años 70 con la hipótesis Gaia, en donde identificaba a la Tierra como un gran holobionte, un ser vivo con capacidad para regular la vida (incluyendo otros ecosistemas anidados), donde todos los elementos están unidos e interconectados entre sí, produciendo un flujo de información e interrelación entre el mundo orgánico y el inorgánico, entre animales y plantas, entre el nivel molecular y el ecosistémico.

La teoría Gaia refuerza la tercera vía de la evolución al poner más claro el orden fractal colaborativo que nos relaciona a todos los seres vivos; ¿Puedes verlo? Así como nosotros dependemos de las colonias microscópicas que hospedamos y viceversa, nuestros ecosistemas (incluyendo la tierra) tienen el mismo tipo de relación con nosotros... Y así.

Esto va mucho más allá de cambios azarosos, competencia salvaje y supervivencia del más apto.

No es solo anatómica

En el ámbito humano  la evolución tiene  que ver mucho más con el pensamiento que con el cuerpo, así lo dicen nuestros retos evolutivos presentes.

Para prosperar, nuestra raza debe evolucionar para convertirnos en seres más sensibles y emocionalmente más inteligentes, capaces de entendernos como parte de un todo, capaces de comunicarnos de formas más efectivas, capaces de entender y manejar la dimensión emocional, capaces de percibir el tiempo como una dimensión física, capaces de comprender el verdadero valor y función del ego... capaces de amar de manera incondicional.

... Y Si es hereditaria

El darwinismo reduccionista insiste en que solamente aquellos aspectos guardados en el código genético son hereditarios; asumiendo que no somos más que pedazos de carne.

Aceptar nuestra dimensión emocional como fundamental y definitoria de lo que nos hace humanos nos lleva a entender los muchísimos otros canales mediante los cuales  transmitimos nuestro aprendizaje, emociones, caminos y traumas a nuestra descendencia.

Nuestra verdadera esencia es colectiva; nuestro aprendizaje y evolución se pasa a nuestra descendencia básicamente en el sustrato emocional;  es por eso que es  extremadamente importante que te hagas consciente de esto.

Cada experiencia, cada tropiezo, cada trauma son piezas fundamentales en tu proceso evolutivo y, más importante aún, el de tu árbol genealógico y toda tu comunidad biológica (tu ecosistema); todo lo que haces y dejes de hacer está relacionado con el viaje emocional que tu familia está recorriendo.

Tú eres un ser capaz y digno de evolucionar; entiéndelo, vívelo, hazlo cuerpo... Y evoluciona.

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