30julio
2021

Cómo dejar de tener miedo

Vente conmigo a prender la luz de tu cuarto obscuro y espantar a las alimañas que te detienen
Tiempo de Lectura estimado: 4.47 mins.

El problema con el miedo no es la emoción como tal sino las creencias y acciones para hacernos ver como si no lo tuviéramos.

Esos mecanismos de compensación temporales, son integrados a tu programación y luego se te olvida volver a tu estado inicial antes del trauma.

Toca hacer un RESET.

1. Deconstruye tu educación

Tus padres te enseñaron casi todo usando el miedo como paradigma principal; miedo a perderte, a que te enfermaras, a que sufrieras, etc.

Educamos a nuestros hijos más o menos de la misma manera.

Trabajamos movidos casi exclusivamente por el miedo a no poder pagar la cuentas o adquirir cosas.

Infinidad de parejas y familias tóxicas no sanan por miedo a perder al otro.

La sociedad católica / romana  / consumista / asalariada / globalizada en la que vivimos (esa que tus padres creen que es la única que  existe) funciona alimentándose de las emociones más densas entre las cuales el miedo y la adoración son las más intensas.

El miedo a la muerte define en gran medida nuestro estilo de vida.

La vida urbana y sus impulsores te exigen que seas cada vez más productivo y dediques casi el  100% de tu tiempo, energías y atención al trabajo, postergando y menospreciando constantemente el estudio de la dimensión emocional.

El desmotivar sistemáticamente la evolución de la inteligencia emocional es parte vital del programa educativo / laboral en las ciudades; la mayoría de adultos modernos son como niños, emocionalmente hablando.

No estás educado para analizarte, retarte, salir de la zona de confort ni trabajar en vencer tus miedos; más bien a llegar a un nivel medianamente productivo y dejar zarpar ese barco llamado "así soy yo y no voy a cambiar".

Si deseas dejar de temer, es imprescindible que te emancipes (liberes) de todo sistema educativo subvencionado, público o corporativo.

2 Deconstruye a tu familia

La mayoría de los miedos que te paralizan son parte intencional de la educación familiar. Tu aparentemente natural y legítimo miedo a la muerte es en realidad un programa, institucionalizado por quiénes te criaron: personas de buen corazón, pero con poco entrenamiento emocional y que también han sido presas de programaciones ancestrales.

Desmonta las tradiciones y atrévete a verte sin tu herencia emocional. Tienes un papel que cumplir en tu familia y te juro que no es el de repetir los mismos patrones. 

Sí, puede que se sientan ofendidos, ese es su trabajo, no tuyo; no eres guardián del honor de nadie.

3 Deconstruye tu idea de YO

Para mitigar el miedo adquieres defensas, pero la alimaña se esconde en otro lado: El concepto de ti mismoEstar metido 100% en  tu rollo e ignorar tu verdadera esencia es como ser un conserje que se cree dueño del edificio.

Juega a que te renuncias a TODO lo que piensas que eres.

Imagínate sin los que te quieren, sin tu cargo, sin el rol que ejerces, sin tus ideas acerca de cómo eres, sin tus gustos o prioridades, sin tu adultez.

En esas ideas sobre lo que tú eres se esconden racionalizaciones que quizás ya no existan.

Atrévete a aceptar y expresar las cosas que todavía te duelen, no importa si han pasado 20 años o si la persona ya se murió; pon tus cuentas sin pagar en la mesa, pues esas son otro tipo de racionalizaciones.

En vez de verte como un monarca que merece y padece, mírate como un aprendiz o un científico que experimenta con distintos enfoques y estrategias; no cedas; el miedo te resta, nunca suma.

NO pelees, no luches; esto no es una guerra, es un entrenamiento.

Cuando te ves como un aprendiz, tu foco cambia: No es lo mismo buscar alivio a los pesares manteniendo las mismas mañas, vicios, prejuicios y recelos de siempre que estar dispuesto a desvestirse completamente, dispuesto a soltarlo todo y a replantearse, libre de parásitos y autosaboteos.

Cuando ya has aprendido a deconstruirte y superas el desengaño del ego, te será mucho más fácil experimentar con distintos hábitos, ideas, conceptos y estrategias.

Cuando "el conserje ya no se cree el dueño del edificio", ya no tiene miedo de que este se caiga.

El enfrentar constantemente lo que te atemoriza te ayudará a familiarizarte con ellos, "prender la luz del cuarto oscuro" y  ver claramente  a tus demonios, directo a los  ojos:

  • A qué tienes miedo exactamente?
  • ¿Cómo se originó?
  • ¿Cuándo?
  • ¿A quién involucra?
  • ¿Qué haces que los aviva?
  • ¿Qué haces para evadirlos?

 

4 Deconstruye tu vida

Imagínate sin las cosas que tienes, mientras más te defines a través de ellas más intenso será tu miedo a perder. 

Imagínate sol@ y desnud@.

Mientras más egoísta eres; más te cuesta aceptar tu muerte (lo pasajero de tu existencia) y por ende, te tratarás con más delicadeza y tendrás más apego a tus excusas.

Mientras más te defines por tus bienes y logros, más vulnerable eres y más fuerte es tu miedo. 

Mientras más apegado eres a la confrontación, la culpa, la rabia y la pugna, el miedo se hace más invasivo y paralizante.

El componente principal del miedo es la incertidumbre y la única forma de  eliminar la certidumbre es con la experiencia.

5 Aprende a ver las cosas en movimiento, no fijas

Comprender el viaje emocional que tú y tus amados transitan; la razón de ocurrir de muchas cosas es el aprendizaje que has de extraer de ellas, y ese aprendizaje llega solo cuando entiendes la película completa.

Nada mejor saber que todo se está moviendo para dejar de temer.

6 Dale más valor al momento presente

Aprender a estar Aquí y Ahora es una de las frases más trilladas y sin embargo, más importantes que he escuchado: tan difícil lograrlo como fácil desestimarla como obvia y floja.

La verdad es que solemos vivir añorando el pasado o temiendo al futuro.

Encargado de la supervivencia del cuerpo, el ego está en una constante gestión de la energía, planificando de dónde va a obtener su próxima dosis, y comparándolo con lo que ya ha obtenido; vivir pendiente de lo no se tiene, ya sea porque se fue o porque no ha llegado es sentir constantemente emociones como frustración, añoranza... o miedo.

Tengo miedo de no volver a sentirme como antes, tengo miedo de no lograr eso que quiero.

Enfocarse en el momento presente es el gran salto cuántico del que hablan todos los gurús  y se trata básicamente de: 

Hacer el ejercicio de concentrarte exclusivamente en lo que estás haciendo ahora, como si no existiese ni el futuro ni el pasado; si, aunque te parezca irresponsable.

Ya has sido super responsable toda tu vida y no logras dejar de tener miedo; la mayoría de las veces confundes el ser responsable con el apego: ser esclavo de las demandas del ego.

La responsabilidad es encargarse de lo que tienes que hacer ahora, con PLENA atención, muy diferente al acto compulsivo de concentrarte en lo que fue, lo que no fue y lo que podría ser.

El ego tiene tres maneras de tratar el momento presente: como un medio para un fin, como un obstáculo o como un enemigo. Cuando reaccionas contra la forma que adopta la Vida en este momento, cuando tratas el Ahora como un medio, un obstáculo o un enemigo, refuerzas tu propia forma de identidad, el ego. Cuanto más te identifiques con la forma, más fuerte se hará el ego y las emociones que le pertenecen.

¿Por qué surgen la ansiedad, el estrés o la negatividad? Porque has dado la espalda al momento presente. ¿Y por qué has hecho eso? Porque pensaste que alguna otra cosa era más importante. Olvidaste tu propósito principal. Un pequeño error, una falsa percepción, crea un mundo de sufrimiento.

Eckhart Tolle (Todos los Seres vivos somos uno)

Photo by Stefano Pollio on Unsplash
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